CABEZAS DE HIERRO - VALDEMARTÍN - BOLA DEL MUNDO



Cabezas de Hierro, Valdemartín y Bola del Mundo desde el Puerto de Los Cotos - Parque Nacional Sierra de Guadarrama.


En este recorrido partiremos del Puerto de Los Cotos para ascender directamente por el incómodo y empinado canchal situado en la cara norte de Cabeza de Hierro Mayor hasta su cima. A continuación seguiremos la línea de cumbres hacia el suroeste hasta la icónica cima de la Bola del Mundo (Alto de las Guarramillas), por la denominada "Cuerda Larga". Para el descenso tomaremos al noreste la conocida Loma del Noruego (PR-31), caminando paralelos a las pistas de esquí de Valdesquí durante un buen trecho, este sendero nos llevará sin ninguna perdida al punto de partida, completando así una bonita ruta circular a estas emblemáticas cumbres de la sierra madrileña.

Punto de partida:  Puerto de Los Cotos (1830 m).
Desnivel:  1070 metros.
Longitud total:  15 kilómetros.
Tiempo ida y vuelta:  5h 30 min. 


Desde el parking del puerto, mirando al sur, podemos ver la ruta de ascenso, que discurre entre los dos "pulmones" rocosos de la cara norte de Cabezas de Hierro (foto inferior).


Puerto de Los Cotos (1830 m) - Comunidad de Madrid.
Partimos desde el aparcamiento, caminando por la carretera que se dirige a la Estación de Esquí de Valdesquí.


Tras andar unos 900 metros nos desviaremos a la izquierda (Refugio El Pingarrón), tomando una pista que dispone de una barrera metálica que impide el paso a los vehículos.


Continuamos de frente por la pista, que pronto se convierte en un estrecho sendero.


Hacia el SO vemos la Loma del Noruego, que es por donde haremos el regreso hasta el Puerto de Los Cotos.


Tras un descenso entre pinos vadeamos el Arroyo de Las Guarramillas.


Empezamos a subir para encontrar más adelante una bifurcación, cogemos a la izquierda (Rascafría).


Un nuevo descenso nos lleva a cruzar el Arroyo de Las Cerradillas. ¡Atención! Debemos coger la senda que sube y se interna en el bosque, dejando a nuestra izquierda el sendero balizado que conduce a la localidad de Rascafría.


Este tramo es el más confuso, debiendo estar atentos a los hitos. En caso de perder el rastro, atravesar sin perder altura y a matxete el bosque. 


Terminamos llegando a un ancho barranco que sesga el bosque. Ascendemos por el lecho de este barranco (hitos), que en esta ocasión acusa un fuerte estiaje tras un periodo de escasas lluvias, ya que normalmente corre agua con alegría por aquí.


Más arriba salimos del barranco por la derecha, a través de una empinada y descompuesta ladera.


Subimos haciendo un flanqueo hacia la izquierda, en dirección a los patentes "pulmones" rocosos.


Siguiendo el rastro de algún hito diseminado por las piedras entramos de lleno en este mundo pétreo.


Atravesamos bajo la pared negra de nuestra derecha, que en invierno se transforma en una cascada de hielo muy codiciada por los alpinistas de la zona centro.


Por delante, y hacia arriba, encontramos el canchal que deberemos de superar, y que nada tiene que envidiar a los que hallamos en algunas ascensiones pirenaicas.


Subimos a la derecha de un espolón rocoso, sin pensárnoslo mucho atacamos la primera parte de esta puñetera pedrera de bloques grandes de granito.


Toca sufrir; en algunos tramos hay que ayudarse con las manos para progresar en este duro y fatigoso ascenso.


Terminamos saliendo del empinadísimo canchal y, siempre hacia el sur, por terreno fatigosamente anárquico, daremos vista al pequeño promontorio donde se alza el punto más alto de nuestro recorrido.

Cabeza de Hierro Mayor (2381 m).
Ponemos pie en el segundo punto más alto de la Sierra de Guadarrama, donde se haya un vértice geodésico.


Nos ponemos de nuevo en marcha andando hacia el suroeste, en dirección a Cabeza de Hierro Menor.


Un pequeño descenso nos conduce al collado entre ambas cimas, para atacar la breve subida que lleva a la próxima meta.

Cabeza de Hierro Menor (2376 m).


Continuamos caminando por la "Cuerda Larga" hacia el Cerro de Valdemartín.


Pasamos por el Collado de Valdemartín, antes de emprender una nueva subida al siguiente objetivo.


Seguimos por la loma que mira a La Pedriza. A nuestra espalda podemos ver las dos cumbres ascendidas hasta el momento.

Cerro de Valdemartín (2282 m).


Volvemos a descender, esta vez paralelos a la valla que nos separa de las pistas de esquí, y en dirección a la Bola del Mundo.


Traspasamos el Collado de las Guarramillas ante la sorpresa del ganado vacuno que anda por la zona.


Afrontamos la última subida de la jornada, dejando a nuestra derecha el camino que transcurre por la Loma del Noruego, por donde luego bajaremos.

Bola del Mundo - Alto de las Guarramillas (2258 m).
Vértice geodésico. Cumbre muy característica de la Sierra de Guadarrama, debido a las grandes antenas instaladas para la emisión de la señal de radio y televisión con la curiosa forma de cohete, y que pueden ser vistas en los días claros desde la ciudad de Madrid. Continuando en descenso por la pista hormigonada que llega hasta esta cima se alcanza en unos 30 minutos el Puerto de Navacerrada.


Volvemos sobre nuestros pasos ante la gigantesca imagen de las antenas repetidoras.


Seguimos hacia el Collado de las Guarramillas.


Antes de iniciar la bajada al Collado de las Guarramillas tomamos a la izquierda el camino de la Loma del Noruego.


Paralelos a las vallas de las pistas de esquí y con vistas al Circo de las Guarramillas emprendemos el descenso.


No existe perdida alguna, hacia el noreste vemos el camino que debemos de recorrer (PR-31).


Entre los piornos aparece un toro. La imagen del animal recortada contra el cielo recuerda al archiconocido toro de Osborne.


Más abajo y en un giro del camino vemos las dos cimas de Cabezas de Hierro.


Dejaremos un depósito de agua en un lateral del camino.


Alcanzamos una pradera, donde giramos a la izquierda, para realizar posteriormente un acusado descenso por el bosque.


Terminamos llegando al Puerto de Los Cotos, lugar de partida y punto final de esta jornada montañera por la Sierra de Guadarrama.
Beti Aurrera.  SALUD !!!.




ASPE - Arista de los Murciélagos



ASPE (2640 m).  Arista de los Murciélagos (Vº) - Pirineo Aragonés.


La arista este del Pico de Aspe, bautizada como de Los Murciélagos por sus primeros ascensionistas, es un recorrido clásico imprescindible para cualquier pirineista. Escalando por esta línea divisoria que separa los valles de Canfranc y de Aísa seguiremos los pasos del malogrado Alberto Rabadá, que junto con tres amigos, y divididos en dos cordadas, descubrieron este camino para nosotros, aquellos que aún vemos el lado más añejo y romántico de la montaña, y que transcurre fuera de las modas imperantes y del culto al grado, que todo lo diluye y contamina.

Acceso: desde la localidad de Aísa habrá que seguir la carretera que se dirige a Aragüés del Puerto, desviándonos a la derecha tomando un ramal que durante 10 kilómetros remonta la cabecera del río Estarrún y que finaliza ante un portón para el ganado, en la zona conocida como La Cleta. Aparcar por la zona.

Material:  cuerdas dobles, un juego de fisureros, algún katxarro (friends), cintas exprés y drizas largas.

Horario: 2h 30 min. - 3 horas, para un desnivel de 800 metros desde La Cleta hasta el Paso de la Garganta de Aísa, donde arranca la Arista de los Murciélagos.
De 3 a 4 horas, para un desnivel aproximado de 350 metros en el recorrido de la arista hasta la cima.

El descenso lo realizaremos por la ruta normal (S-SO). Calculad unas dos horas.


LA CLETA. 
Rebasamos un portón para el ganado (no olvidéis de cerrar dicho portón tras vuestro paso).


Ascendemos por una amplia pista hormigonada.


Más adelante prestaremos atención para vadear un arroyo a la altura del Refugio de Saleras.


En un punto del camino dejaremos a nuestra izquierda el camino de la ruta normal al Aspe, que es la que utilizaremos para descender, y nos desviaremos a la derecha para entrar en el Valle de Rigüelo.


Primero caminaremos en leve descenso, para luego ir ascendiendo por este valle, pasando por debajo del Pico Rigüelo.


Más arriba comienza a verse nuestro objetivo.


La Arista de los Murciélagos arranca desde el Paso de la Garganta de Aísa, aunque este tramo es corto y carente de interés (bajo nuestro punto de vista, claro), por ello decidimos entrar a saco y desviarnos directamente para atacar la primera aguja (Dondestastú) de este recorrido. 


Algo fatigados, pero con mucha ilusión, alcanzamos la base de la Aguja Dondestastú, que se encuentra plagada de Edelweiss. En la arista vemos a una cordada que ya está metida en faena.


Recuperamos fuerzas un ratito y nos calzamos todos lo artilugios para emprender nuestra nueva aventurilla, en pos de los pasos del gran Rabadá y sus compañeros.  EMPIEZA EL ROKANROL !!!


AGUJA DONDESTASTÚ (III+).   
Atacamos el espolón (roca mediocre) ascendiendo fácilmente; mientras subimos metros esto gana en espectacularidad. Siempre buscando el mejor paso llegamos a coronar la Aguja Dondestastú (puede escaquearse la cima andando por una repisa a la izquierda). Un corto y fácil destrepe (rápel opcional sobre cintajos) nos deja en la brecha al pie de la Aguja Dondestanestos, donde se inicia el siguiente largo.


AGUJA DONDESTANESTOS  (IV). 
Le metemos zapatilla a la placa vertikal que tenemos por delante, aquí la roca gana en calidad y el vacío bajo nuestros pies empieza a notarse. Más arriba iremos con tendencia hacia la derecha para salir de este muro, llegando a una canal que nos lleva a ganar la parte más alta de la aguja. Montar reunión sobre cualquier bloque.


Una vez en lo más alto de la Aguja Dondestanestos, podemos recoger cuerdas o progresar en ensamble (II) por el bonito tramo de arista, con una visión perfecta de todo lo que nos rodea.


Llegamos al rápel (20 metros), que está instalado con cintajos abrazando un bloque, y que nos deja en una horquilla, en la base del contrafuerte de la antecima que tenemos que atacar seguidamente.


ANTECIMA  (V). 
Desde la citada horquilla remontamos por el filo (II), con lógica se llega al paso clave, bajo el cual montamos reunión en un clavo kotxambroso que encontramos. El paso consiste en subir a una estrecha repisa (V), agarrándonos a una fisura horizontal con buena presa para mano, pero con el inconveniente de que desploma un poco; llevando macuto es algo difícil incorporarse a dicha repisa. Luego se tira hacia la izquierda para, por terreno más fácil, ascender diagonalmente a la derecha y llegar a un bloque que desploma (V) protegido por un cordino, este paso es corto pero raro. Superado este obstáculo la dificultad decrece. Montaremos reunión en una cómoda terraza, lazando cualquier bloque o con katxarros.


Lo siguiente es una fácil trepada hacia la derecha que nos acerca a una tximenea (III), que remontamos hasta su finalización, para seguir escalando con tendencia a la derecha por terreno algo descompuesto.


Terminaremos saliendo a la Antecima, donde progresaremos con cuidado por su arista horizontal (abismos a ambos lados). Desde aquí ya podemos ver frente a nosotros el vértice geodésico de la cumbre.


Una profunda brecha nos separa de la cima, para llegar a ella habrá que perder algunos metros por la vertiente de Canfranc y remontar por terreno fácil hasta alcanzar la cumbre.

ASPE (2640 m).
Pues sí, amigos Utópikos, otra aventurilla y otros sueño realizado. Lo mejor de todas estas andanzas está en saborear lo pequeño, extraer el jugo a lo que la vida nos ofrece. Buscad siempre la mejor compañía y salid a navegar por este mundo plagado de maravillas que descubrir.  
Beti Aurrera.  SALUD !!!.



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