PARED DE LEYVA - Vía Carnaval (6b)



                               SIERRA  ESPUÑA   (Murcia)   - PARED  DE  LEYVA -  Vía Carnaval (6b) 6a/A0 obligado



L1.  (6a)   Comenzamos atacando la fisura que arranca a pie de vía y que se muestra peleona desde el principio. Al final del largo se encuentra toda la txitxa en una placa con lajas inclinadas que nos pondrá a tope antes de llegar a la primera reunión. Largo la hostia de guapo y mantenido... esto promete.

L2. (6b)  Habrá que superar la puñetera placa vertical que domina la reunión, que por el paso del personal se encuentra algo pulida, sin la técnica suficiente esto da mucha risa. Alcanzamos ligeramente a la derecha un terreno más escalonado y menos sufrido para luego ir con tendencia a la izquierda hasta ganar el nicho de la segunda reunión. Otro largo para recordar.


Rober se puso to frenético y se calentó más que un motor diesel de los años setenta; el muy villano dejó atrás la segunda reunión y siguió tieso p´arriba merendándose parte del tercer largo. Esto es lo que tiene venir con la juventud, no respetan a nadie.


L3.  (V+)  Una fisura chimenea desplomada nos obliga por cojones a realizar unos pasos técnicos de gran belleza. Una vez superada alcanzamos una estrecha repisa (que es donde montó el puto crío la R2). Continua la escalada por el precioso diedro vertikalote (habrá que apretar), hasta llegar cerca del gran techo inclinado, donde giramos a la izquierda para montar la tercera reunión en una cómoda repisa. Pedazo de largo memorable.




L4. (V)  Desde la reunión salimos en vertical por una sucesión de fisuras y pequeñas placas, con algún paso que ofrece más resistencia (al menos para menda) de lo que cabría esperar a simple vista, para alcanzar más arriba un diedro que ligeramente en oblicuo a la derecha nos lleva hasta la cumbre. Largo menos kañero que los anteriores, pero sin desperdicio, sobre todo en algún tramo. Resumiendo: una vía para apuntar, no olvidar y recomendar.


Pues sí, no era de esperar que tan poco raciocinio en un trío de incapacitados fuese a dar para tanto, pero hay los tenéis, tan felices y rumberos como un niño dentro de una fábrica de golosinas. Es bastante probable que no sean conscientes de los actos que cometen, dejémoslos así.  SALUD!!!.